El recorrido del caracol

Desde que era una niña y mientras jugaba en la sala de la casa, en Bogotá, Myriam Velásquez soñaba con tener muchos libros y conocer a todos los niños de la ciudad, para compartir días de lectura y juegos extraordinarios que llevaran su imaginación a volar en lugares inolvidables.

De esa gran ilusión nació Rogelio, la biblioteca rodante más amada por los niños de los barrios de Bogotá, que según lo expresa jocosamente con su gran sonrisa tienen desde cero hasta cien años.

“Lamentablemente las obligaciones y el agite del día a día, han remplazado el amor con un celular, y muchas veces olvidamos que lo más importante es la familia y los momentos que compartimos y que nos conectan” - Myriam

La pequeña que soñaba con libros creció e impregnó con sus ilusiones a Franklyn, un hombre alegre, creativo e inteligente que termino siendo su compañero de aventura y su cómplice.

Todas las puertas tocadas en los barrios de Bogotá, dando a conocer a Rogelio fueron la excusa perfecta para unir a las personas, sacarlas de su rutina, y devolverles las ganas de soñar y de ser niños nuevamente. “Nunca hay que dejar de soñar, nunca hay que dejar de ser niños, porque cuando paramos de hacerlo, perdemos el sentido de vivir.”

Solo basta con conocer a Myriam y Franklyn, para darse cuenta del hogar que conformaron hace más de 15 años y que se mantiene vivo gracias a un caracol ambulante, que recorre las calles de los barrios de Bogotá, sacando sonrisas y uniendo a todos los niños de cero a cien años.

Esta es la historia detrás de la historia de un caracol, donde una familia de esas que poco quedan, de las que prefieren caminar juntos y compartir los fines de semana, aportando una semilla significativa en la vida de las personas y queriendo replicar algo más que libros, es el sentido de la familia y la importancia de compartir en comunidad.