La champeta, un estilo de vida

El ritmo de los tambores, el bajo y las palmas de los jóvenes se combinan con el fuerte sonido de los pick ups en los barrios más humildes de Cartagena. Así creció Rafael Escallón, un hombre criado por su tía y alimentado de la escena cultural cartagenera, con música champeta que compraban en bazurto, un mercado popular de la ciudad amurallada.

Este joven se preocupó por los demás desde muy chico y siempre ha luchado por los derechos de aquellos que no son escuchados en el Distrito Turístico.

Pero en esta historia la protagonista es la champeta, que más que ser un género musical, es un estilo de vida, la herramienta de transformación que permite salvar vidas, así lo menciona Ángel, un cantante a quien este ritmo lo salvó de la criminalidad.

 

Han pasado 17 años desde que compraron Rafael compró el primer Cd, y no han parado de defender este patrimonio cultural cartagenero que está cambiando la realidad al ritmo del 'picó'.

“Me duele mucho lo invisibles que quedan los jóvenes de Cartagena, que día a día trabajan y luchan por hacer de sus vidas algo mejor”, comparte Rafael, relatando una analogía donde las murallas de la ciudad son muchas veces sinónimo de la frontera y exclusión que existe frente a la cultura popular de la ciudad.

El pam pam de las manos y las letras de cada canción, expresan el sentimiento y la realidad de la gente, el querer fortalecer la identidad cultural y romper a gritos la estigmatización. Que abran paso con el folclore.