Semillas para el futuro

Para muchos, disfrutar de un paseo por la calle en familia puede resultar el mejor plan, pero quien encuentra refugio en cada pared, dormitorio en el asfalto y resguardo en los callejones, encuentra en la calle un calvario.

Ese no es el caso de Blanca Cano, pero lo fue, y hoy, gracias a las experiencias negativas de su niñez,  emprendió un camino que le ha permitido demostrarle a muchos niños habitantes de calle que en la vida hay una luz al final del túnel.

Blanca llegó a Cartagena hace más de 20 años y, al ver a los niños y niñas en la calle, desaprovechando el tiempo y recorriendo aceras llenas de basura, no pudo evitar un flashback a sus 12 años, cuando, siendo la mayor de sus hermanos, caminaba buscando algo de comida y divirtiéndose como podía.

 

 

Ese fue el motor para decidir transformar vidas, darle valor a las comunidades y enseñar a las nuevas generaciones un proceso de reciclaje y buen uso del tiempo libre.

“Cuando empezamos con el proyecto ambiental en la comunidad, una de las actividades era el reciclaje, pero a pesar de la gestión, me daba cuenta que los tenderos y demás personas rechazaban a mis niños, por su labor en pro del medio ambiente, y no eran conscientes del proyecto. Pero les dije: -por el trato que les dábamos a los chicos es que ellos se vuelven malos-”, cuenta Blanca.

Semillas infantiles lo mejor para el futuro, es una iniciativa que surge con el objetivo de convertir lo inútil en útil y enseñarles a los niños el buen uso y aprovechamiento del tiempo libre.

“El trabajo que tengo con la comunidad absorbe mucho el tiempo, a veces tengo problemas en mi familia, porque abandono mi casa por los demás. Pero vale la pena, ya mis hijos están grandes y yo les digo ya los crié, así que quiero ayudar a otros” – Blanca Cano.