Tejedoras de Esperanza

Entre los rollos de material y el olor del primer café de la tarde, se escuchan las risas de Doris, Pilar, Patricia, Estela, Sonia y demás mujeres que desde hace algunos años se reúnen en la Casa de la Igualdad de Tunjuelito para generar comunidad a punta de tejidos innovadores, superando entre otras tantas cosas, la violencia económica.

Todos los martes salen de sus casas camino a su segundo hogar para recargarse de energía, compañerismo y aprendizajes construidos con paciencia y cuidado en cada tejido; cada una es experta en un arte, y un pedacito de su corazón y de sus vidas llega a todos con cada producto. El liderazgo es de todas y de ninguna, son una amalgama de amistad, esfuerzo y trabajo duro que logra cautivar miradas y corazones.

“Acá en la casa hay algo muy importante que nos están enseñando, los derechos de la mujer, las clases de violencia contra la mujer y todos los derechos que nos vulneran. A partir de ahí empecé a luchar por mis derechos porque supe que había sido violentada, porque hay miles de mujeres violentadas en sus casas y en la calle” - Estela

Entre puntadas y sonrisas sinceras demuestran cuánto corazón hay en este pequeño garaje que misteriosamente logra contener cantidades incalculables de determinación para seguir transformando sus vidas al defender los derechos de la mujer, afrontando el miedo a la denuncia y luchando contra ese monstruo llamado violencia.

Este es un laboratorio de sueños, cada pieza requiere varios intentos antes de tomar forma y salir adelante gracias a estos productos es resultado del empeño y la pasión; aquí el empoderamiento político y social es palpable pues reciben asesoría para encontrarse a sí mismas y experimentar el cambio en sus vidas. Con postura erguida, mirada segura y frente en alto se declaran participantes y creadoras de política pública en el país, un país que, si bien no evito que fuesen vulneradas, les da las herramientas necesarias para seguir adelante, una puntada a la vez.