Tilda

Conocer gente amable fue un regalo maravilloso durante mi viaje. Aquí una foto con mi tío que vende empanadas, una merienda nacional en Colombia, cerca a una agencia de viajes en el centro de San Agustín. Sus empanadas son deliciosas, baratas y él también me regaló una gran sonrisa y un cálido abrazo. Me contó que solía ser un guía turístico trayendo gente a montar en caballo por más de 40 años antes de retirarse, y conertirse en un amable vendedor de empanadas y bebidas. Cuando puedo comunicarme con la gente local en español, siento que la barrera entre nosotros es más pequeña.